Ernesto Vera Rodríguez

control de salud mental en Valparaíso

Valparaíso ante una crisis: miles en control de salud mental y una rehabilitación insuficiente”

🗓️ Publicado el 05/06/2026

Hoy quiero hablarles sobre el control de salud mental en una región que va a estallar. La salud mental se ha transformado en una de las crisis más profundas  y silenciosas que enfrenta la red pública en las ciudades de Valparaíso y San Antonio.

Las cifras oficiales aportadas por el Servicio de Salud muestran una realidad mucho más concreta: miles de personas se encuentran en control por patologías de salud mental, mientras la capacidad de rehabilitación aparece notoriamente limitada frente al volumen de casos registrados.

Control de Salud Mental 2021-2025

Entre los años 2021 y 2025, la población en control por salud mental en la red pública del Servicio de Salud Valparaíso – San Antonio aumentó de manera sostenida. En 2021, el registro total referencial entre Atención Primaria y especialidad alcanzaba las 23.015 personas. Para 2025, la cifra asciende a 33.189 personas. Es decir, en apenas cuatro años se observa un incremento significativo de usuarios bajo control, lo que da cuenta de una demanda que no solo se mantiene, sino que crece y se vuelve cada vez más compleja.

La Atención Primaria continúa siendo el principal soporte del sistema. En 2025, registra 27.554 personas en control de salud mental, muy por encima de las 5.635 personas registradas en atención de especialidad. Este dato es relevante porque demuestra que la mayor parte de la carga asistencial no recae inicialmente en hospitales o dispositivos especializados, sino en consultorios, centros de salud familiar y equipos de base territorial. Son estos espacios los que reciben, contienen y sostienen diariamente a miles de personas con diagnósticos de ansiedad, depresión, trastornos adaptativos, consumo problemático de sustancias, trastornos del desarrollo, ideación suicida y otras condiciones clínicas.

Sin embargo, el dato más llamativo se encuentra en la evolución de la atención de especialidad. Mientras en 2021 se registraban 861 personas en control especializado y en 2022 la cifra se mantenía prácticamente igual, con 853 casos, en 2023 se produce un salto abrupto a 4.591 personas. En 2024 se registran 4.333 y en 2025 la cifra aumenta nuevamente hasta 5.635 personas. Este cambio obliga a formular una pregunta de fondo: ¿estamos frente a una mejora en la capacidad de registro y derivación, o ante una presión asistencial que terminó por desbordar la capacidad de respuesta de la Atención Primaria?

Las cifras en mujeres y niños ( San Antonio)

Otro elemento que no puede pasarse por alto es la marcada presencia femenina en los registros. En 2025, la ciudad de San Antonio exhibió las siguientes cifras: las mujeres representan cerca del 69,7% de las personas en control de salud mental en Atención Primaria y aproximadamente el 58,5% en especialidad. Esta diferencia obliga a mirar la salud mental no solo desde una perspectiva clínica, sino también social. Las cifras pueden estar vinculadas a múltiples factores: mayor disposición a consultar, sobrecarga de cuidados, violencia, precariedad económica, estrés familiar, desigualdad laboral o falta de redes de apoyo.

La situación de niños, niñas y adolescentes también merece atención especial. Los registros muestran un aumento importante en diagnósticos vinculados al neurodesarrollo y a etapas tempranas de la vida. En Atención Primaria, el trastorno hipercinético pasa de 837 casos en 2021 a 1.482 en 2025. En el mismo período, los registros asociados a autismo aumentan de 111 a 716 casos. Este crecimiento puede explicarse en parte por mayor pesquisa, mejor reconocimiento diagnóstico o mayor acceso a evaluación. Pero también plantea una advertencia: las familias, los establecimientos educacionales y la red pública están enfrentando una demanda cada vez mayor en materia de infancia, adolescencia y salud mental.

Uno de los puntos más delicados del registro está asociado a la conducta suicida. Sumando Atención Primaria y especialidad, la ideación suicida pasa de 92 casos en 2021 a 212 en 2025. Los intentos suicidas, por su parte, aumentan de 31 a 97 en el mismo período. Estas cifras deben ser tratadas con máxima seriedad. Detrás de cada número existe una persona en sufrimiento extremo, una familia afectada y una red que debe reaccionar con oportunidad. En 2025, además, las mujeres concentran una proporción mayoritaria tanto en ideación como en intentos suicidas registrados.

Pero quizás el dato más crítico se encuentra en la brecha entre la cantidad de personas bajo control especializado y la cobertura de rehabilitación. En 2025, la atención de especialidad registra 5.635 personas en control. Sin embargo, los programas de rehabilitación tipo I y tipo II suman apenas 137 personas. Esto representa una proporción reducida frente al universo de usuarios que requieren intervención continua.

Conclusiones

Valparaíso y San Antonio enfrentan una crisis silenciosa porque no siempre se expresa en una sala de urgencias colapsada ni en una imagen evidente de catástrofe. Se expresa en miles de personas esperando atención, en familias que no saben cómo contener a un hijo, una madre, un hermano o una pareja; en mujeres sobrecargadas emocionalmente; en adolescentes con diagnósticos tardíos; en pacientes con esquizofrenia o trastornos severos que requieren seguimiento permanente; y en usuarios que, pese a estar formalmente “en control”, no necesariamente reciben una respuesta integral.

Frente a este escenario, la pregunta no es si existe una crisis de salud mental en las ciudades de Valparaíso y San Antonio. La pregunta verdadera es cuánto más deberá crecer antes de que sea tratada como una prioridad pública impostergable.

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