🗓️ Publicado el 02/07/2026
Hoy compartiré con ustedes un hecho trascendental sobre la mordaza fiscal de Paulo Ramírez Palomino y el inicio de la respuesta ciudadana.
La denuncia ya fue presentada. No en una esquina, no en una conversación privada, no en un desahogo de pasillo. Fue ingresada ante la Fiscalía Nacional, la Fiscalía Regional Metropolitana Centro Norte y la Cámara de Diputados. Con timbre, fecha y responsabilidad. Ahora el Ministerio Público tendrá que mirar hacia adentro y responder una pregunta incómoda: ¿puede un fiscal adjunto usar, directa o indirectamente, el peso de su investidura para intentar aplastar una crítica ciudadana?
Mi denuncia administrativa contra el fiscal Paulo Ramírez Palomino no busca impedir que nadie defienda su honra. Eso que quede claro para los malintencionados de siempre. Lo que denuncio es algo distinto y mucho más grave: que un funcionario del Ministerio Público, investido de poder penal, habría reaccionado frente a publicaciones críticas no solo con una querella privada, sino además con solicitudes destinadas a remover, eliminar o desindexar contenidos antes de una sentencia definitiva.
La estrategia del «Falso Desacato»
Y es que la estrategia seguida no podría ser más burda, llevar el caso a la misma Fiscalía donde trabaja Paulo Ramirez Palomino. Todo al revés de como debiera funcionar el aparato judicial.
Es decir, primero se acusa, luego se pide borrar, y después se intenta transformar la permanencia de una publicación crítica en una especie de supuesto “desacato”. A mi juicio, un falso desacato construido sobre una medida discutible, desproporcionada y peligrosa para cualquier persona que se atreva a fiscalizar al poder.
Porque aquí no estamos hablando de un vecino molesto por un comentario en redes sociales. Estamos hablando de un fiscal adjunto del Ministerio Público, un funcionario que ejerce poder penal en nombre del Estado. Y cuando alguien con ese poder pretende que una crítica desaparezca antes de que exista una condena, el debate deja de ser personal y pasa a ser institucional.
Lo que se pidió investigar
En la denuncia solicité:
- Que se investigue si el fiscal utilizó su investidura pública para intimidar, inhibir o castigar una crítica ciudadana;
- Si su querella privada fue una reacción desproporcionada frente a expresiones protegidas por la libertad de expresión;
- Si la petición de remover o desindexar publicaciones antes de sentencia vulnera estándares constitucionales e interamericanos;
- Si se usaron recursos, dependencias, contactos o información del Ministerio Público para fines personales; si hubo intervención indebida de funcionarios como testigos o informantes;
- Si su conducta produjo hostigamiento judicial o amedrentamiento; si resultaba procedente que un fiscal pidiera retirar anticipadamente contenidos del debate público; si respetó objetividad, probidad, proporcionalidad y transparencia;
- Si las nuevas solicitudes o derivaciones penales vinculadas a mantener publicaciones críticas pueden constituir represalia.
- Designar un investigador imparcial ajeno a la Fiscalía Centro Norte, requerir informe al fiscal denunciado, pedir informe a la Fiscalía Regional Centro Norte, oficiar a Contraloría Interna del Ministerio Público;
No se trata de un capricho. Es pedir control institucional.
Mi sitio web no existe para aplaudir funcionarios. Existe para fiscalizarlos. Y mi posición no defiende solamente a un bloguero o periodista independiente. Detrás de esta voz hay cientos de miles de ciudadanos que esperan cambios profundos en el sistema educativo, en la justicia y en la forma en que las instituciones tratan al ciudadano común.
Si yo callara, si permitiera que me callaran, todas esas personas quedarían un poco más solas, más asustadas y más amedrentadas frente al poder.
Por eso pregunto: ¿es ese el objetivo? ¿Silenciar mi sitio web? ¿Eliminar los artículos que señalan al fiscal? ¿Convertir la crítica en delito y el debate público en obediencia?
Al fiscal Paulo Ramírez Palomino no se le está condenando en este artículo. Se le está denunciando, cuestionando y sometiendo al escrutinio que debe soportar cualquier funcionario público. Y si eso molesta, entonces el problema no es mi blog.
El problema es que algunos todavía creen que la Fiscalía es un escudo personal.
A continuación les dejo con el texto íntegro de la Denuncia o Reclamo ante Fiscalía Nacional y Cámara de Diputados
Documento PDF
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Bien hecho así deberíamos de hacer todos denunciar a quienes dicen defender la ley y son unos falsos a su conveniencia