🗓️ Publicado el 21/06/2026
“Sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen. Mi alma también está muy turbada; y tú, Señor, ¿hasta cuándo? Vuélvete, Señor, libra mi alma; sálvame por tu misericordia”. (Salmo 41:4-5).
Hoy quiero hablarle a mis lectores sobre mi experiencia en el bautismo. Qué significó el bautismo para mí y por qué es tan importante que caminemos hacia él y vivamos esa experiencia divina.
Mi conversión como cristiano tuvo lugar en el año 1994: acepté a Jesucristo como mi Salvador a la edad de 14 años, y me bauticé en el año 2016 con 36 años en la Iglesia Bautista de Santiago de Cuba.
Habían transcurrido casi 22 años desde que levanté mi mano con timidez pero con decisión. Pero pasó mucho tiempo o quizás el necesario para comprender que mi vida, que mi espíritu estaba sediento de algo.
El bautismo
Yo había sufrido mucho en Cuba: discriminación, persecución, torturas físicas y psicológicas, todo eso después de mi conversión. Otro en mi lugar habría abandonado los caminos de Dios. Otro cualquiera, pero no yo. Mi amor por Dios estaba por encima de todo y de Todos.
Dios me sacó de la prisión muchas veces, las rejas que se abrían eran abiertas por él. Las heridas que se curaban eran tocadas suavemente por él. Y su promesa para conmigo se mantenía incólume: vida eterna. Así que a pesar del dolor, de las decepciones, de las traiciones, mi vida siempre le perteneció a él.
En el año 2016 comencé a tomar las clases de bautismo en mi nueva Iglesia Bautista Bethel. Llegó el día y me sumergí en esas aguas que no corrían como río pero que atravesaban todo mi espíritu como un torrente: era el río de agua viva que me transformaba.
Años después
Recuerdo que estuve más de seis meses sin cometer pecado alguno. Así de real fue aquella experiencia.
Y en el año 2025 se dio el milagro: pude ver a mi madre bautizándose en una Iglesia Bautista de Chile. Ése día hablé en voz alta: ¡Dios ya estoy listo para partir cuando usted disponga!.
El bautismo fuente de liberación, de sanación, ríos de agua eterna. ¡Gracias Señor por esos días!

