🗓️ Publicado el 26/07/2026
Entre 2022 y 2025, la Corte Suprema tomó conocimiento de numerosos sobreseimientos relacionados con jueces, juezas, ministros y otros funcionarios judiciales. El documento registra casos provenientes de tribunales de garantía, familia, trabajo, civiles, tribunales orales y una Corte de Apelaciones.
Conviene aclararlo desde el comienzo: un sobreseimiento no equivale necesariamente a una absolución después de un juicio completo. Puede producirse por distintas razones procesales. Sin embargo, la información entregada se limita a nombres, roles, tribunales y fechas. No explica qué hechos fueron investigados, qué pruebas existieron ni por qué se cerró cada procedimiento.
Es decir, la ciudadanía recibe una tabla muy ordenada, pero casi ninguna explicación.
Los jueces que aparecen en el listado
En 2023 aparecen, entre otros, los jueces Mónica Jeldres, Elena Gahona, Mariana Leyton, Jacqueline Dunlop, Daniel Urrutia y el ministro Antonio Ulloa. Algunos nombres vuelven a figurar en años posteriores. Mónica Jeldres aparece nuevamente en 2024, mientras Daniel Urrutia registra sobreseimientos en 2023 y en dos oportunidades durante 2025.
¿Significa esto que cometieron irregularidades? No. El documento no permite afirmarlo.
¿Permite concluir que todos fueron sobreseídos después de investigaciones rigurosas, independientes y transparentes? Tampoco.
El problema
Ese es precisamente el problema.
Cuando el Poder Judicial investiga a uno de sus propios integrantes, la transparencia debería ser máxima. No basta con publicar el número del expediente y la fecha del sobreseimiento. La ciudadanía necesita conocer la conducta investigada, la causal aplicada, la duración del procedimiento y los fundamentos de la decisión.
No existe en esta nómina prueba de tráfico de influencias, favores personales o protección corporativa. Afirmarlo sería irresponsable. Pero la ausencia de explicaciones tampoco permite descartar que en algún caso hayan influido la jerarquía, las relaciones internas o el peso de pertenecer al mismo poder que termina revisando la conducta.
Tal vez todos fueron correctamente sobreseídos. Tal vez cada expediente fue estudiado con rigor ejemplar. Pero mientras los fundamentos permanezcan lejos de la vista pública, la sospecha seguirá respirando.
La confianza no se impone con una resolución. Se obtiene explicando las decisiones.
Y en este caso, el Poder Judicial parece haber cerrado muchos expedientes, pero dejó abiertas demasiadas preguntas.
Aquí les comparto el listado completo.
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