
Cuba se ha convertido en un país donde conseguir comida, medicamentos, electricidad o agua potable parece una actividad clandestina. Los apagones, la inflación, la paralización del transporte y el deterioro sanitario han llevado a millones de ciudadanos al límite. Mientras el pueblo hace filas interminables, la cúpula gobernante continúa pronunciando discursos sobre resistencia desde oficinas refrigeradas.
La represión tampoco descansa. Las autoridades siguen encarcelando, vigilando y hostigando a quienes protestan pacíficamente. En marzo de 2026, decenas de personas fueron detenidas tras nuevas manifestaciones provocadas por los apagones, la escasez de combustible y el empeoramiento de las condiciones de vida.
Una oposición incapaz de convertirse en dirección
La oposición interna ha demostrado valentía, pero demasiadas veces ha sido incapaz de transformar la indignación popular en una estructura nacional coordinada.
Sobran declaraciones, entrevistas y protagonismos personales. Faltan dirigentes capaces de conectar barrios, universidades, trabajadores y provincias bajo una estrategia común. Una oposición que solo denuncia lo evidente termina convertida en comentarista de la tragedia.
La protesta debe subir de tono
Sonar calderos ya no basta. La protesta debe escalar hacia huelgas generales, paralización de instituciones, boicots coordinados, concentraciones simultáneas, desobediencia civil y ocupaciones pacíficas de espacios públicos.
Subir de tono no significa enviar ciudadanos desarmados a morir frente a policías. Significa volver ingobernable la normalidad de la dictadura mediante una movilización nacional sostenida, disciplinada y multitudinaria.
Trump debe abandonar la política de los gestos
Mi mensaje al presidente Donald Trump es sencillo: basta de presentar cada sanción como si fuera el golpe definitivo. Después de más de seis décadas de restricciones económicas, la dictadura continúa gobernando y el pueblo continúa pasando hambre.
Estados Unidos ya comenzó a enviar ayuda directamente mediante organizaciones independientes, evitando al aparato estatal cubano. Pero algunos centenares de paquetes no resolverán una catástrofe nacional.
Se necesita una intervención humanitaria internacional urgente, encabezada por Estados Unidos y respaldada por organismos multilaterales: corredores permanentes de alimentos y medicinas, comunicaciones libres, observadores internacionales y protección efectiva de manifestantes y presos políticos.
Cuba debe dejar de obedecer
El pueblo cubano no puede continuar esperando que sus verdugos desarrollen conciencia. Ninguna dictadura entrega voluntariamente el poder.
Cuba necesita ciudadanos vivos, organizados y unidos. La patria no será liberada por quienes administran el miedo, sino por quienes finalmente decidan perderle el miedo a la dictadura.
Ahora más que nunca se necesita la intervención militar de los Estados Unidos y a una muchedumbre revuelta copando todas las oficinas estatales, declarándolas libres de comunismo.
Estoy totalmente de acuerdo con el artículo.
Esa es la realidad de nuestra patria. No hay unidad en la oposición anticastrista. Seguimos cometiendo los mismos errores de los mambises contra la colonia española del siglo XIX. El caudillismo y la falta de unidad. Los opositores se critican unos a otros y todavía a esta altura de 67 años después no hay nadie que se ponga de acuerdo para unir al pueblo , convocarlo , no un incentivo capaz de movilizar a todo el pueblo de una vez y por todas pues las condiciones están creadas ya. Todos desde sus posiciones y desde el exterior y dentro de Cuba esperan que Marco Rubio y Donald Trump hagan algo por Cuba y su pueblo. Porque no hay un líder , ni de barrio, ni en los municipios, ni en provincia y mucho menos nacional y no es desconociendo a ningún opositor dentro , ni fuera de Cuba. Pero falta el líder que vaya a la cabeza, ese que con su ejemplo y valor e inteligencia sea capaz de movilizar al pueblo , usando lo más valioso en estos tiempos para comunicar : la internet. Pero no hay nadie capaz de hacerlo. Por falta de unidad , cohesión y falta de credibilidad.
Esperamos pues a qué Donald Trump y Marco Rubio puedan liderar al ejército Norteamericano y puedan invadir Cuba y tomar el poder de una vez y por todas y acabar con esa narco dictadura castrista comunista e instaurar una junta de transición para llevar en un corto tiempo a elecciones libres y democráticas y entre todos hacer de Cuba un país libre y democrático.