🗓️ Publicado el 01/06/2026
A una semana de la segunda vuelta presidencial en Perú, el único debate entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez dejó más preguntas que respuestas. Durante dos horas y media, ambos candidatos protagonizaron un enfrentamiento marcado por acusaciones cruzadas, referencias al pasado político reciente y una constante disputa por apropiarse de un concepto que dominó toda la jornada: el caos.
Keiko Fujimori
La candidata de Fuerza Popular lució un vestido bellísimo, de color blanco y con una franja de adornos en franca alegoría a la región de Ayacucho.
Keiko Fujimori buscó instalar la idea de que representa el orden y la estabilidad frente a un país golpeado por la inseguridad, la extorsión y el avance del crimen organizado. Según su planteamiento, Perú necesita recuperar el control institucional y fortalecer la seguridad pública mediante medidas más firmes, incluyendo una mayor coordinación entre fuerzas policiales y militares.
Roberto Sánchez
Por su parte, Roberto Sánchez llegó con el mismo sombrero que usaba el ex presidente golpista Pedro Castillo. Sánchez sostuvo que el fujimorismo ha sido uno de los principales responsables de la crisis política que ha afectado al país durante la última década, caracterizada por enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, destituciones presidenciales y una creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones.
Pero lo cierto es que el candidato de la izquierda no logró desmarcarse de figuras que lo han acompañado durante los últimos meses, especialmente de Antauro Humala, un asesino de policía que cumplió su condena y que según diversas fuentes sería el próximo Ministro del Interior en un gobierno de Roberto Sánchez.
Seguridad y Economía
En materia de seguridad, ambos candidatos reconocieron que se trata de la principal preocupación ciudadana, aunque ofrecieron soluciones diferentes. Fujimori propuso una política más orientada al control y la represión del delito, mientras que Sánchez planteó reformas institucionales y una lucha más intensa contra la corrupción dentro del propio Estado.
En economía también se observaron diferencias. La candidata derechista enfatizó el apoyo al emprendimiento y a la pequeña empresa, mientras que el candidato de izquierda apostó por una mayor industrialización y un rol más activo del Estado en el desarrollo económico. Sin embargo, Sánchez procuró moderar las preocupaciones de los mercados al reafirmar su respeto por la autonomía del Banco Central.
Los momentos más tensos
Uno de los aspectos más llamativos del debate fue el nivel de confrontación personal. Las referencias a las trayectorias familiares y personales de ambos candidatos generaron algunos de los momentos más tensos de la noche, evidenciando el grado de polarización que caracteriza actualmente a la política peruana.
Roberto Sánchez encaró a Keiko Fujimori haciendo alusión a su vida familiar. “Yo sí sé respetar a mi madre”, le dijo el candidato.
Fujimori respondió mostrando su indignación por ello: “Qué pena, qué poco hombre es usted”. Y agrego: «Cuando vienen ataques de esta naturaleza, quiero recordar que a mí la vida política me ha tocado vivir en adversidad contra la corriente, pero acá estoy de frente, de pie y con la frente en alto. Pero cuando vienen ataques así, yo me permito ahora dirigirme a Kiara y a Kaori. Chicas, ustedes saben y nosotros sabemos cómo fueron los últimos días que acompañamos a sus abuelos, a mi papá y a mi mamá. No hagamos caso a este tipo de ataques bajos”.
¿Quién ganó el debate?
En mi opinión Keiko Fujimori ganó el debate, aportó mayores ideas y expuso claramente las medidas que implementará para frenar la violencia y alcanzar un repunte en la economía. No se dedicó a dar golpes bajos y trató de llegar con claridad a los todavía electores indecisos.
El próximo 7 de junio serán los electores quienes tendrán la última palabra.

