Ernesto Vera Rodríguez

Ernesto Vera Rodríguez y Francisco Zambrano Meza sobre psicólogos sin revalidar

Revalidación de títulos: Chile finalmente le pone precio a la burocracia

🗓️ Publicado el 18/07/2026

Chile ya publicó los aranceles que regirán los nuevos procedimientos de reconocimiento y revalidación de títulos obtenidos en el extranjero. Con ello se despeja uno de los últimos obstáculos que impedían aplicar plenamente el nuevo reglamento y que las universidades estatales autorizadas comenzaran a recibir solicitudes.

El Decreto Exento N.º 384 del Ministerio de Educación establece los aranceles máximos que podrán cobrar las instituciones: hasta 2 UTM por la presentación y revisión de admisibilidad; 3 UTM por la evaluación académica; 15 UTM por exámenes o actividades finales de titulación; y 20 UTM por las asignaturas o actividades curriculares adicionales que deba cursar el solicitante.

Las universidades podrán cobrar menos, establecer rebajas o incluso exenciones. Lo que no deberían hacer es inventar nuevos cobros a mitad del camino, como si cada movimiento del expediente mereciera una nueva pasada de sombrero.

El procedimiento no será barato. Si una persona debe atravesar todas las etapas y la universidad cobra los máximos permitidos, podría pagar hasta 40 UTM, sin considerar el valor del diploma o certificado final. Sin embargo, al menos ahora los profesionales sabrán desde el comienzo cuáles son los límites económicos del proceso.

¿Son realmente nuevos estos cobros?

No del todo.

La Universidad de Chile ya cobraba 2 UTM por la recepción y verificación de antecedentes y otras 3 UTM por el análisis curricular. Es decir, los primeros cobros del nuevo sistema mantienen prácticamente la misma estructura que existía antes.

Las diferencias aparecían en las etapas posteriores, porque cada facultad fijaba sus propios valores. Dependiendo de la carrera, podían cobrarse exámenes, cursos complementarios, prácticas o trabajos de titulación. En algunas facultades los costos ya alcanzaban cifras semejantes a las establecidas ahora; en otras eran inferiores.

Por eso sería exagerado afirmar que el decreto representa una gran rebaja. Su principal avance no es abaratar universalmente la revalidación, sino establecer límites, transparencia y reglas comunes.

La otra diferencia fundamental es que la Universidad de Chile dejará de ser, en los hechos, la única puerta disponible para la mayoría de los profesionales extranjeros. A partir de agosto, las trece universidades estatales que cumplan los requisitos legales podrán recibir solicitudes relacionadas con las carreras que imparten.

Francisco Zambrano Meza cumplió su palabra

También corresponde reconocer algo poco frecuente en la administración pública: esta vez se cumplió la palabra empeñada.

En abril de 2025, el jefe de la División Jurídica de la Subsecretaría de Educación Superior, señor Francisco Zambrano Meza, me aseguró que los aranceles mencionados en el nuevo reglamento estarían listos antes de agosto.

Y estuvieron listos.

No quedaron durmiendo durante años en algún escritorio ministerial ni fueron sepultados bajo la conocida frase de que el asunto continuaba “en estudio”. El decreto fue publicado antes de agosto, tal como se me había prometido.

Cuando un funcionario incumple, debe ser criticado. Pero cuando cumple, también corresponde decirlo.

Desde agosto de 2026, las universidades estatales autorizadas podrán comenzar a recibir a los profesionales que obtuvieron sus títulos en el extranjero.

No es una revolución. Es simplemente el Estado haciendo aquello que había prometido.

En Chile, lamentablemente, hasta eso merece convertirse en noticia. 

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