🗓️ Publicado el 14/02/2026
He decidido dejar que pasen los días de los falsos «Breaking News» sobre Cuba. Esperé lo suficiente porque no quería mezclarme con tanta mierda en las redes sociales. Porque el punto débil del caso Cuba sigue siendo el exceso de opinólogos y tanques pensantes.
Cuba duele a casi todos, especialmente a aquellos que lucharon por hacerla libre.
Héroes y Fugitivos
Desde que se impuso la dictadura en Cuba el 1ro de enero de 1959 existen dos categorías que bien pudiesen unirse en una sola: héroes y fugitivos dentro de la oposición. Y es que una no excluye a la otra: gente como José Daniel Ferrer que luchó tanto y que hasta cierto punto se convirtió en el mayor referente de los «plantados», de aquellos pocos líderes de la oposición que no se refugiaban, hoy se encuentra en los Estados Unidos, después de pactar su salida.
Y el caso de José Daniel Ferrer es muy significativo, porque cuando hasta yo pensaba que era irreductible en su permanencia en Cuba, optó por el exilio.
Y Ferrer se va de Cuba cuando su posición era más sólida: había logrado despegarse de aquellos que le aconsejaban no exponerse demasiado y de manera valiente salió a las calles para acompañar a la muchedumbre sedienta de libertad.
La mejor estrategia para una Cuba libre
A raíz de lo ocurrido con Venezuela muchos miraron y siguen mirando hacia Cuba, piensan en embargos, bloqueos, intervención militar. Pero ninguna son opciones reales, todas ya han sido descartadas por la Administración de Donald Trump.
Marco Rubio y Donald Trump deben estar pensando en una posible respuesta del pueblo cubano. Porque si con todos los apagones que hay, sin comida, sin medicamentos. Si toda esta calamidad no inyecta valor en los más jóvenes, el «bloqueo petrolero» terminará favoreciendo al régimen comunista de La Habana, y la comunidad internacional tildará de genocidio, lo que ha sido una estrategia democrática.
Es por ello que la mejor estrategia para salir del régimen asesino es salir a las calles, aprovechar los apagones en la noche y romper todas las vidrieras de las tiendas de lujo que aún quedan y llevarse todo cuanto haya en ellas. Otra acción a tomar es invadir los hoteles con mujeres y niños, y acampar allí, entrar en sus habitaciones lujosas y armar un escándalo.
Y por último, pero no por ello menos importante es la forma en que la población desarmada se enfrentará a la Policía Política y a sus mercenarios del agua con azúcar: si usted ve que quieren llevarse detenido a uno de sus vecinos, impídalo por la fuerza, hagan una gran cadena humana y eviten cualquier detención. Deben usarse capuchas y otros accesorios que impidan a la Policía Política reconocer a los manifestantes
Que nadie crea que el régimen de La Habana agoniza, eso sólo ocurrirá cuando las calles se llenen de ira, calderos y sangre.

