
Hay procesos judiciales difíciles, procesos enredados y procesos en los que la verdad parece llegar a tribunales con más obstáculos que las propias partes. Y luego están aquellos en que determinados testimonios obligan a preguntarse si algunos confundieron la sala de audiencias con un taller de ficción creativa.
Porque cuando una persona comparece ante un tribunal, presta juramento y decide formular acusaciones graves, el asunto deja de ser una conversación de café. Sus palabras pueden destruir reputaciones, afectar derechos e incluso empujar a una persona hacia consecuencias penales.
De ahí la importancia de los nombres de Pedro Wilmar Murillo Valencia y Jimmy Alexander Moena Méndez, hoy vinculados a una querella criminal por FALSAS declaraciones prestadas ante un tribunal de familia.
¿Qué dice la querella y quiénes son los imputados?
Pedro Wilmar Murillo Valencia es un extranjero, domiciliado en Diagonal Villa Mackenna N° 2004, comuna de Santiago.
Mientras que Jimmy Alexander Moena Méndez, es un ciudadano chileno, Operador de planta en COSSBO, domiciliado en la comuna de Independencia, ciudad de Santiago.
La querella sostiene que el imputado Pedro Wilmar Murillo Valencia, ciudadano colombiano, declaró bajo juramento que una persona habría amenazado con un cuchillo a Iván Jilberto Cáceres Mauna. No estamos hablando de confundir el color de una camisa o equivocarse en una fecha. Estamos hablando de atribuir un hecho potencialmente delictivo. La parte querellante afirma tajantemente que aquello jamás ocurrió.
En cuanto al otro imputado Jimmy Alexander Moena Méndez, la historia adquiere ribetes casi novelescos. Según la querella, declaró haber mantenido aproximadamente cuatro relaciones sexuales con la persona contra quien comparecía como testigo, ubicándolas precisamente durante su matrimonio. La querella sostiene que esos encuentros nunca existieron.
Curiosa memoria la de algunos testigos: no recuerdan detalles menores, pero sí episodios capaces de incendiar un proceso judicial.
Pedro Wilmar Murillo Valencia: cuando la amistad necesita demasiadas explicaciones
La situación de Pedro Wilmar Murillo Valencia resulta especialmente pintoresca.
En el procedimiento de familia se cuestionó que Pedro Wilmar Murillo Valencia hubiera presentado su relación con Iván Cáceres fundamentalmente como una amistad, mientras existían antecedentes respecto de una convivencia anterior y una relación mucho más cercana.
La respuesta de la contraparte quiso poner orden, pero terminó agregando nuevos capítulos: reconoció expresamente que Pedro Wilmar Murillo Valencia había vivido en un inmueble vinculado a Iván Cáceres durante 2017. La explicación fue que aquello habría obedecido a razones prácticas relacionadas con trámites migratorios.
Extraña amistad aquella que requiere escritos judiciales para explicar convivencias, domicilios y vínculos económicos.
Y precisamente los movimientos bancarios forman otra pieza incómoda.
La querella afirma que existirían transferencias efectuadas por Iván Cáceres a Pedro Wilmar Murillo Valencia en fechas próximas a la audiencia y solicita que aquello sea investigado como eventual indicio de coordinación o incentivo indebido.
La contraparte sostiene exactamente lo contrario: que las cartolas demostrarían pagos realizados por Pedro a Iván derivados de un contrato de arriendo.
Maravilloso.
Hasta las transferencias bancarias parecen haber desarrollado personalidad propia y cambiar de dirección dependiendo del escrito que uno lea.
La Fiscalía tendrá una tarea bastante menos literaria: mirar cuentas, fechas, montos y titulares.
La acusación sostiene que entre los imputados Iván Cáceres Mauna y Pedro Wilmar Murillo Valencia existió una relación de pareja que duró años, y es por ello que éste último vivía en un departamento asociado a Cáceres Mauna. Y es por la misma razón que llegaban con harta frecuencia correspondencia a un departamento que actualmente Pedro Wilmar Murillo Valencia ya no ocupa desde hace más de dos años.
La pregunta es sencilla: si ese departamento está asociado al fonoaudiólogo Iván Cáceres y a su hijo, porqué llegaban todo tipo de notificaciones al imputado Pedro Wilmar Murillo Valencia? Es evidente que vivió allí.
Y otra pregunta, por qué la vivienda que ocupó después el imputado Pedro Wilmar Murillo Valencia también estaba asociada a Iván Cáceres Mauna y familia?
Jimmy Alexander Moena Méndez y los cuatro encuentros que ahora necesitan algo llamado prueba
Jimmy Alexander Moena Méndez aparece entre los testigos ofrecidos por la parte de Iván Cáceres en el procedimiento de familia.
Posteriormente, según la querella penal, el imputado Jimmy Alexander Moena Méndez declaró haber mantenido aproximadamente cuatro encuentros sexuales con la persona contra quien testificaba.
Cuatro.
Ni tres, ni cinco.
Una cifra suficientemente concreta como para merecer también respuestas concretas.
¿Dónde ocurrieron? ¿Cuándo? ¿Existen mensajes? ¿Registros? ¿Algún antecedente independiente que permita corroborarlo?
Eso deberá establecerlo la investigación. Porque la vida íntima de una persona no debería transformarse en una especie de comodín procesal donde basta pronunciar una acusación escabrosa para convertirla mágicamente en realidad.
El juramento no transforma un relato en verdad.
Precisamente por eso existe el delito de falso testimonio.
Y en medio de todo aparece Iván Jilberto Cáceres Mauna
La querella no se limita a Pedro Wilmar Murillo Valencia y Jimmy Alexander Moena Méndez. También solicita investigar la eventual intervención del Fonoaudiólogo Iván Jilberto Cáceres Mauna como inductor o partícipe.
Entre sus fundamentos menciona audios en los cuales, según el querellante, Iván Cáceres habría anticipado la intención de atribuir falsamente una amenaza con arma blanca. Posteriormente, un testigo habría llevado al tribunal precisamente una acusación de esa naturaleza.
¿Coincidencia?
Puede ser.
¿Coordinación?
También puede ser.
Para responderlo existe una investigación penal, no una bola de cristal.
La querella pidió diligencias bastante concretas: obtener íntegramente el audio de la audiencia, interrogar a los involucrados y requerir información bancaria relacionada con Iván Cáceres y Pedro Wilmar Murillo Valencia.
El despido de Universidad Mayor: todos tienen la culpa menos el empleador
Existe otro episodio digno de atención.
Iván Cáceres, fonoaudiólogo y antiguo académico de la Universidad Mayor, ha relacionado su desvinculación con publicaciones realizadas por terceros. Sin embargo, en antecedentes incorporados al proceso reconoce que la propia universidad señaló como causal “necesidades de la empresa”.
Y el finiquito confirma esa causal.
Entonces aparece una pregunta que parece haber quedado huérfana:
Si Iván Cáceres estaba convencido de que su despido era injustificado, discriminatorio o producto de una conspiración externa, ¿por qué no dirigió toda esa energía contra la Universidad Mayor en sede laboral?
Era su empleador.
Fue quien terminó el contrato.
Fue quien invocó la causal.
Incluso dejó reserva de derechos en el finiquito.
Pero resulta mucho más cómodo construir un villano externo que sentarse frente a un juez laboral y demostrar que la Universidad actuó ilegalmente.
Las sospechas sirven para conversaciones.
Los tribunales exigen pruebas.
Esto no es simplemente una pelea entre particulares
Hay un punto que no admite adornos.
La querella fue declarada admisible por falso testimonio o perjurio y remitida al Ministerio Público.
Después, Fiscalía pidió al tribunal de familia una copia íntegra de la audiencia investigada.
Eso no significa que Pedro Wilmar Murillo Valencia, Jimmy Alexander Moena Méndez o Iván Cáceres sean culpables. Todos conservan su presunción de inocencia.
Pero tampoco significa que aquí no pase nada.
Una investigación existe.
Un tribunal admitió la querella.
Fiscalía está reuniendo antecedentes.
Y ahora las palabras pronunciadas bajo juramento tendrán que enfrentarse a algo bastante menos dócil que una audiencia: los documentos, los audios, las fechas y los hechos.
Quienes posean antecedentes verificables respecto de Pedro Wilmar Murillo Valencia o Jimmy Alexander Moena Méndez pueden aportarlos por las vías legales correspondientes o escribiendo al correo electrónico contacto@ernestovera.com o directamente al Whatsaap +56933866817.
Porque un tribunal puede soportar malas estrategias, abogados mediocres e incluso argumentos absurdos. Lo que jamás debería tolerar es que la mentira se vista de testigo, levante la mano y jure decir la verdad.
Conozco al señor de color que aparece en la foto. Es un cafiche y fue pareja del sr Iván, de hecho mi amiga dice que siguen juntos. Él está por la plata que le debe al sr Iván.
Pero tengo la opinión de que estos van en cana por años.
¡Años de cárcel a los que mienten a la justicia!
Estos 2 de la foto deben pagar con cárcel lo que han hecho. Desgraciadamente se ha vuelto normal que la gente vaya como testigos y mientan en Tribunal. Ellos deben ir presos junto con el Fonoaudiólogo ese que los instrumentó. Tres escorias menos en nuestra sociedad.