
Omar Antonio Astudillo Contreras es abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile y magistrado de carrera. Ingresó al Poder Judicial en 1993 como secretario del Juzgado del Trabajo de Rancagua; luego fue relator de la Corte de Apelaciones de Rancagua, juez del 25° Juzgado Civil de Santiago, relator de la Corte Suprema y, desde 2006, ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago. En 2024 presidió ese tribunal y en octubre de 2025 llegó finalmente a la Corte Suprema.
Su última declaración pública disponible en InfoProbidad InfoProbidad, fechada el 31 de marzo de 2026 por su calidad de ministro del Tribunal Calificador de Elecciones, lo registra como soltero. Y en materia patrimonial, la declaración es bastante más entretenida que algunos fallos judiciales.
Declara cuatro inmuebles en plena propiedad en Las Condes, todos adquiridos el 17 de mayo de 2018, con avalúos fiscales de $304.487.436, $17.603.798, $6.006.497 y $12.833.198. También aparece un BMW, año 2025, sin gravámenes, cuyo avalúo fiscal declarado alcanza los $38.194.983.
A ello se agregan un ahorro voluntario en AFP Cuprum por $9.741.039, un APV en la misma AFP por otros $9.741.039 y cuotas de fondos mutuos en Banco Edwards por $82.822.876. Total declarado en esos instrumentos: $102.304.954. No registra pasivos en esa declaración.
Todo perfectamente público, por cierto. Para eso existe InfoProbidad.
Omar Astudillo Contreras, un juez especialmente conservador
En mi lectura de su trayectoria reciente, Astudillo representa uno de los perfiles más conservadores de la actual Corte Suprema, particularmente cuando debe ponderar ciertas libertades frente a otros derechos.
Un ejemplo ocurrió en septiembre de 2026. Astudillo fue el redactor de una sentencia de la Tercera Sala relativa a publicaciones en internet que revelaban antecedentes personales de un recurrente y hechos vinculados con procedimientos de familia. La mayoría consideró ilegal la difusión de esos antecedentes y ordenó retirar las publicaciones que habían sido objeto de la acción. Sentencia corte suprema
El razonamiento merece crítica. Cuando la libertad de expresión choca con la privacidad, una democracia debería observar con especial cautela cualquier orden judicial de eliminación de contenidos. En este caso, el fallo privilegió ampliamente la honra y vida privada frente a la expresión del autor.
Eso sí, hasta aquella mayoría encontró un límite: la propia Suprema declaró que no procedía ordenar abstenciones futuras, porque una prohibición de esa naturaleza excedería el ámbito cautelar del recurso. Sentencia corte suprema
Curiosamente, Astudillo había integrado en 2023 una sala que defendió con entusiasmo la libertad de prensa frente a una querella de Daniel Jadue contra periodistas de La Tercera, señalando que la opinión informada es fundamental para la democracia.
La libertad de expresión, aparentemente, también conoce de geometría variable.
El fallo del “copy-paste”
La polémica más incómoda ocurrió en marzo de 2026.
CIPER documentó que Astudillo, junto con Adelita Ravanales, Gonzalo Ruz y dos abogadas integrantes, firmó una sentencia prácticamente reproducida de otro proceso de 2025, al punto de mantener el nombre de la recurrente anterior, referencias a otros médicos y cinco de seis considerandos jurídicos. El caso actual trataba sobre una paciente que solicitaba un medicamento distinto y contra organismos diferentes.
No existe antecedente público que permita atribuir personalmente a Astudillo la operación de copiar el texto. Lo comprobable es que su firma aparece en el fallo.
Para tribunales que exigen a los litigantes extraordinaria precisión hasta en una coma, el episodio fue, cuando menos, pedagógico. La toga es solemne; el “copiar y pegar”, bastante menos.
Una nominación que tampoco estuvo libre de ruido
Su llegada a la Suprema también tuvo controversia. Durante la tramitación de su nombramiento, el senador Pedro Araya cuestionó la vigencia de la quina desde la cual había sido escogido, sosteniendo que debía completarse nuevamente tras la salida de uno de sus integrantes. La Comisión de Constitución respaldó su candidatura por tres votos favorables, uno contrario y una abstención. Finalmente el Senado lo ratificó por 40 votos a favor, uno en contra y tres abstenciones.
Y en 2026 apareció otro episodio: una investigación reveló que el exministro Juan Antonio Poblete había escrito en 2023 a Mario Desbordes pidiéndole ayuda para que Omar Astudillo Contreras llegara a la Suprema. Astudillo respondió que desconocía completamente aquella gestión. No existe evidencia publicada de que la hubiese solicitado.
Astudillo tiene una carrera extensa, estudios y experiencia de sobra. Precisamente por eso sus fallos, sus firmas y las circunstancias que rodean su carrera merecen escrutinio público.
En mi opinión es uno de los peores jueces que tiene hoy la Corte Suprema.