jueza Paola Rivas Mardones

La jueza Paola Rivas Mardones y la desaparición de la niña Francisca

🗓️ Publicado el 14/01/2026

El Cuarto Juzgado de Familia de Santiago es el más controversial de toda la Región Metropolitana. Abundan las denuncias y un profundo malestar ciudadano hacia jueces como Paola Rivas Mardones, Pedro Maldonado Escudero y Elizabeth Molina.

Un caso que ha tocado las fibras de muchas madres es el de la niña Francisca, cuyo paradero es desconocido desde hace casi un año.

La historia de la niña Francisca

Diego Nicolás Bernal presentó una demanda contra la madre de su hija. En la Causa RIT: C-8233-2022,  afirma que el paradero de su hija Francisca es desconocido y que su madre la ha raptado, por lo que Francisca lleva meses sin asistir al colegio Manquecura.

Con fecha 20 de octubre de 2023, se reguló un régimen comunicacional en los siguientes términos: «Que, la niña se vinculará con su padre, fines de semana por medio, retirándola y restituyéndola personalmente el padre desde y hasta el domicilio materno, retirándola el día viernes a la salida del colegio o jardín, si esta asiste, sino será su retiro desde el domicilio materno a las 17.00 horas y retornándola el día domingo a las 20.00 horas.

Sin embargo esto no se cumplió del todo por temores que la madre tenía respecto al padre de Francisca. En diversas oportunidades la menor manifestó su rechazo.

Mala intervención de la jueza Paola Rivas Mardones

Comenzó la persecución contra la madre de Francisca: apercibimientos, multas, amenazas de arresto, imputación de delitos.

Curiosamente la jueza Paola Rivas Mardones dictaba resoluciones casi todas a favor del abogado del padre. Familiares de la niña Francisca creen que existe una relación estrecha entre la jueza y el abogado.

Cuando usted accede al expediente puede corroborar que la jueza no hizo un buen trabajo porque ante un conflicto así nunca debió optar por perseguir a la madre y apostar siempre por una mediación eficaz, un trabajo enfocado más en lo social y nunca apercibir con multas a una mujer cuyo único delito es temer por la integridad de su hija y que ante la persecución desproporcionada opta por una sobreprotección.

Estado versus ciudadano

En casos como el de la niña Francisca el Estado debe medir y ponderar los factores que inciden en el rompimiento emocional de una menor de edad con su progenitor.

El Estado no puede, bajo ninguna circunstancia, privar a la madre del cuidado y custodia de sus hijos. Ni siquiera cuando se está ante un conflicto de régimen comunicacional.

Existe algo que es el «interés superior del niño», pero también existe la patria potestad que viene desde el Derecho Natural, y los que han estudiado Filosofía del Derecho, saben de qué estoy hablando.

No seré yo quien juzgue al padre de la menor, tampoco me involucraré ni a favor ni en contra del ideario popular de que un niño siempre estará mejor con la madre. Mi reflexión es hacia el desastre que está ocurriendo en el Poder Judicial, particularmente en el Cuarto Juzgado, con jueces que se extralimitan, jueces que desconocen Convenciones y Tratados Internacionales firmados y ratificados por el Estado Chileno.

Veo a jueces penalistas y no a jueces de familia. En cualquier conflicto familiar debe primar la mediación y la mesura. No se puede andar multando a diestra y siniestra, no pueden los jueces de familia seguir bajo la óptica de realizar denuncias por Desacato, ignorando el trauma tan grande que significa en una persona vulnerable la simple amenaza de ir a prisión.

Quienes, desde el poder, amenazan y vulneran los derechos fundamentales de quienes pagan sus salarios no merecen sino la denuncia pública e institucional.

La salida de la jueza Paola Rivas Mardones del caso de la niña Francisca, se ha hecho necesaria; su permanencia una dosis de perversidad.