🗓️ Publicado el 27/05/2026
Roberto Díaz Quintanilla pasó de tener una prometedora carrera como fiscal a estar en prisión preventiva en Alto Hospicio por tráfico de drogas. Su labor en el Ministerio Público acabó en 2010, luego de ser acusado de recibir un soborno de un imputado.
Se le acusa de haber ingresado a prisión cuarenta y ocho envoltorios de nylon con más de 156 gramos de pasta base en su interior y diez envoltorios que contenían casi 44 gramos de clorhidrato de cocaína.
Exfiscal regional de O’Higgins
En 2008 Roberto Díaz Quintanilla fue designado como fiscal regional de O’Higgins pero su llegada y ascenso tuvo que ver más con «cosas políticas» ya que no tenía un gran currículum.
El primer cuestionamiento surgió a partir de la denuncia de un imputado. Un grupo de personas había llevado a cabo una elaborada estafa, en que les ofrecían a ciudadanos españoles supuestos remates de propiedades en las regiones de O’Higgins y Metropolitana. En total, engañaron a cerca de un centenar de víctimas, con perjuicios cercanos a los 14 millones de dólares.
Durante la tramitación de esa causa, uno de los imputados sostuvo que el entonces fiscal Roberto Díaz Quintanilla había recibido dinero a cambio de no oponerse a la liberación de otro implicado.
El otro «incidente» ocurrió tras una audiencia por irregularidades en la Seremi de Obras Públicas de la región, hubo una denuncia de que había asistido a la sesión con hálito alcohólico.
Prisión preventiva para el Fiscal de las Drogas
Pero tuvieron que pasar casi 18 años para que el Poder Judicial reaccionara y los astros se alinearan. No fue hasta este 25 de mayo que el intocable ExFiscal quedara imputado como autor del delito de tráfico de drogas y en consecuencia el Juzgado de Garantía de Alto Hospicio decretara la prisión preventiva.
Pero hoy el Poder Judicial atraviesa una crisis debido a las denuncias contra magistrados corruptos y prevaricadores. Pero en el Ministerio Público hay fiscales que no pueden exhibir buenos resultados en su labor porque por mucho que quieran pulir su honor las estadísticas no les dejan levantar cabeza.
Y son cifras que pueden significar el desespero de las familias más vulnerables y de las verdaderas víctimas de un sistema donde se persigue a quienes denunciamos lo que sucede en las alcobas del poder.

